Monasterio de Santa María de Toloño

Viajar a Rioja es penetrar en un amplio valle que, de este a oeste, va estrechándose hasta el angosto paso que forma el río Ebro en las Conchas de Haro. Muy próximo a este punto, en Labastida (Rioja Alavesa), se encuentra el monte Toloño (1277 m.), el gran dominador del occidente de la Sierra de Cantabria que, con sus 1271 metros de altitud, es -además- uno de los mejores miradores de los viñedos de Rioja junto con el Balcón de La Rioja de Samaniego.

En este punto, desconocido para muchos, se encuentran las ruinas del antiguo monasterio de Santa María de Toloño (siglo IX), visita obligada para todo aquel turista que quiera disfrutar de una de las vistas más peculiares de los viñedos de la zona más occidental de Rioja.

Aquí, sobre la llanura que domina -desde lo alto- la cima del monte Toloño, se puede contemplar cómo el paisaje del vino de Rioja Alta y Alavesa, se extiende desde las faldas de la Sierra de Cantabria hasta perderse en el horizonte, camino del monte San Lorenzo y de la Sierra de la Demanda.

Fundación e historia del monasterio de Santa María de Toloño

El monasterio de Santa María de Toloño -actualmente en ruinas– se trata de una antigua construcción erigida en el siglo IX por la Orden de San Jerónimo. En un inicio, Santa María de Toloño (conocida, también, como Nuestra Señora de los Ángeles) era una pequeña ermita en lo alto del monte, próxima al castillo de Toloño, en la residía un pequeño grupo de ermitaños dedicados a la oración.

Por orden de Juan Ramírez de Guzmán, obispo de la Diócesis de Calahorra (1394-1403), pasó a ser controlada por el monasterio de San Miguel del Monte (actualmente en ruinas, en la carretera entre Miranda de Ebro y Cellorigo) para terminar dependiendo, finalmente, del monasterio de Aritzeta (1410), actualmente conocido como Santuario de Santa María de la Estrella de San Asensio (Rioja Alta).

Abandono del Monasterio de Santa María de Toloño

La compleja ubicación de Santa María de Toloño hizo muy complicada la vida en el monasterio hasta tal punto que, en 1417, la congregación de monjes que moraban en él solicitaron abandonar el lugar. Cinco años más tarde, con los frailes de Santa María de Toloño repartidos por otras congregaciones, la orden de San Jerónimo renunció (1422) a todos los bienes que poseían en Toloño, cediéndolos -junto con ‘una granja que llamaban Erremelluri’, actual Herramélluri- al obispado de Calahorra.

En 1436, las villas de Peñacerrada, Labastida, Salinillas de Buradón, Ocio, Berganzo y el condado de Treviño, formaron la Hermandad de la Divisa, con el objetivo de hacerse cargo del gobierno y administración del monasterio y de los bienes que Santa María de Toloño albergaba en la cumbre.

Santa María de Toloño bajo la Hermandad de la Divisa

Bajo el mandato de la Hermandad de la Divisa, los concejos (ayuntamientos) realizaron numerosas obras de ampliación y mantenimiento en el monasterio de Toloño e, incluso, se reunían en junta -presidida por un caballero de Labastida- para dar cuenta del gobierno comunal del santuario.

¿Cómo era el monasterio de Santa María de Toloño?

 

La casa era bastante suntuosa, con iglesia, camarín y sacristía de buena arquitectura, su retablo mayor, los dos colaterales y otro del camarín eran de piedra blanca y de muy buena calidad. La hospedería contenía 22 aposentos, 5 cocinas, habitaciones separadas para un capellán, dos ermitaños y un criado, además de una sala bastante capaz para las juntas de la Divisa.

 

Real Academia de la Historia, 1802, p. 377

Incendio del Monasterio de Santa María de Toloño

El monasterio se mantuvo en pie, bajo el gobierno de la Divisa, siendo referencia espiritual para varias localidades de la zona, además de las que integraban la hermandad. Por ejemplo, desde Haro se pagaban tributos al mayordomo y se invitaba a los jarreros a realizar procesiones hasta el monasterio, situado a unos 10 kilómetros de la localidad.

En 1835, durante la primera Guerra Carlista (1833-1840) el monasterio fue incendiado y destruido por la tropas liberales (favorables a la sucesión del trono de España en favor de Isabel II, hija de Fernando VII) no siendo reconstruido por los concejos de la hermandad.

Monasterio de Santa María de Toloño

Ruinas del monasterio de Santa María de Toloño | Labastida, Rioja Alavesa

De entre las llamas que redujeron a ruinas el monasterio, los habitantes de Labastida pudieron rescatar la imagen de nuestra de Nuestra Señora de los Ángeles de Toloño, que actualmente preside el primer cuerpo del retablo mayor de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Labastida. Esta talla, de estilo barroco, sustituyó a una imagen anterior de la virgen de Toloño (Santa María la Antigua) del siglo XIII.

Castillo de Toloño

Al igual que en lo alto del monte Toloño se encontraba una pequeña ermita, muy cerca de ella, una guarnición navarra custodiaba el castillo de Toloño, un baluarte defensivo del reino de Navarra que, como otras fortalezas de Rioja Alavesa y la Sonsierra riojana, servían de defensa frente al reino de Castilla. Se ubicaba junto a la espectacular mole de piedra -que, a día de hoy, se conoce como Peña del Castillo (1262 m.)- y fue construido por orden los primeros reyes navarros, a finales del siglo VIII.

El castillo fue controlado por la corona navarra hasta mediados del siglo XV, cuando el amplio dominio castellano sobre el valle del Ebro hizo que la fortaleza bailara entre las manos de Castilla y Navarra hasta que, en 1461, ya bajo el control castellano, el castillo de Toloño fue integrado en las hermandades alavesas.

Monasterio de Santa María de Toloño

Peña del Castillo desde el Monasterio de Santa María de Toloño | Labastida, Rioja Alavesa

Su paulatina pérdida de importancia, derivada de la ausencia de conflictos militares en la zona (con la Reconquista finalizada y con Navarra y Castilla bajo la misma corona) propiciaron su pérdida. Hoy en día sólo se encuentran restos en un perímetro de 80×30 metros, dimensiones aproximadas del pequeño castillo. Se cree que las piedras del castillo de Toloño fueron empleadas en las obras del monasterio de Santa María de Toloño, lo que ha borrado gran parte de los restos arqueológicos.

Turismo del vino en Labastida

La ascensión al monte Toloño puede ser una excursión diferente para el visitante que llega a Rioja Alta o Rioja Alavesa con ganas de disfrutar del turismo del vino. El paseo dura aproximadamente una hora y puede hacerse desde, a pie, el paraje de San Ginés (Labastida), donde puede aparcarse el coche sin ningún problema. A partir de ahí, una senda bien acondicionada y la permanente referencia del monte Toloño al frente facilitarán el camino del viajero que espere poder contemplar otra perspectiva del paisaje del vino y el viñedo.

Monasterio de Santa María de Toloño

El monte San Lorenzo y el valle del Ebro desde el Monasterio de Santa María de Toloño | Labastida, Rioja Alavesa

Durante la ascensión, la ermita del Humilladero del monte Toloño, supone una parada obligatoria en el camino. En este punto se une la otra ruta que, desde Rivas de Tereso, permiten llegar hasta las ruinas del monasterio de Toloño.

Labastida cuenta con una amplia oferta de hoteles y casas rurales, así como lugares donde comer y disfrutar de la gastronomía riojana. Además, su proximidad a Haro, facilita tanto las comunicaciones (por carretera, autopista, tren y autobús) como las opciones de hoteles, restaurantes y bodegas para visitar.

Labastida

Labastida es la única población de Rioja Alavesa que se encuentra separada, geográficamente, del resto de municipios de esta subzona vinícola. Labastida limita al norte con el monte Toloño, por Briñas al este, Haro al sur y San Vicente de la Sonsierra al oeste.

¿Cómo llegar a Labastida?

Una forma práctica de llegar a Labastida es por carretera a través de la N-232a, que vertebra toda la Rioja Alavesa de este a oeste en dirección Vitoria-Logroño o bien por la A-3202, la carretera que conecta Labastida con Haro. Asimismo, el viajero que llega a Labastida desde cualquier gran ciudad -como Barcelona, Madrid, Bilbao o Zaragoza- tiene la opción de llegar hasta este pueblo de Rioja Alavesa en autobús o tren desde las estaciones de Haro, a cinco kilómetros de distancia.

¿Qué ver en Labastida?

Labastida tiene la particularidad de contar con dos cascos históricos claramente diferenciados: uno medieval, próximo a la zona más alta de la villa; y otro de corte renacentista-barroco, en las inmediaciones de la plaza de la Paz.

Iglesia de la Asunción de Labastida (Rioja Alavesa)

Iglesia de la Asunción de Labastida

La iglesia de la Asunción de Labastida, templo parroquial construido entre los siglos XVI y XVIII de estilo barroco, es uno de las grandes joyas artísticas de Rioja Alavesa. Tras su inauguración en 1602, tomó el relevo de la ermita del Cristo como principal edificio de culto de la localidad, aunque las obras de su construcción se prolongaron durante -al menos- un siglo más. Destaca por su imponente torre-campanario (visible desde todos los puntos) de 53 metros, así como por su retablo mayor, el órgano barroco y la policromía en las cubiertas posteriores, muy similares a las de la basílica de la Vega de Haro.

El primer cuerpo del retablo mayor acoge la talla de Nuestra Señora de los Ángeles de Toloño, procedente del monasterio de Santa María de Toloño, (o Nuestra Señora de los Ángeles) destruido durante la primera Guerra Carlista (1835) por un incendio.

La iglesia está declarada como Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento Histórico-Artístico Nacional desde el 17 de julio de 1984.

Muralla y arcos de Toloño y Larrazuría 

Antiguamente, toda la villa estaba amurallada pero, en la actualidad, sólo se conservan dos arcos que hacían las veces de puerta de entrada a este fantástico pueblo de Rioja Alavesa. En la parte baja se encuentra el arco de Larrazuría, un arco de medio punto coronado por un templete de estilo renacentista; por contra, el arco de Toloño se encuentra en la parte alta, próximo a la ermita del Cristo, el punto más alto de toda la localidad.

Palacio de los Paternina, hospedaje de Napoleón en Labastida

Cuenta la leyenda que, durante la ocupación francesa de España (1808-1814), el emperador Napoleón Bonaparte realizó varias incursiones en la España dominada por su hermano, el rey José I Bonaparte. En una de sus estancias en Rioja -y mientras viajaba rumbo a Madrid en 1809- Napoleón decidió hospedarse, junto con su guarnición personal- en el palacio de los Paternina de Labastida (siglo XVII) al tiempo que dejaba el grueso de su séquito en Haro, en la orilla sur del río Ebro, según la reseña de Miguel Paternina en ‘Noticias históricas y genealógicas del linaje de Paternina y sus alianzas 1179-1962‘, editado en 1962.

Ayuntamiento de Labastida (Rioja Alavesa)

Plaza de la Paz

La plaza de la Paz de Labastida es el punto de encuentro entre la zona medieval y el área renacentista-barroca de la villa. Presidida por la imponente silueta de la iglesia de la Asunción, la plaza acoge -también- el palacio de los Salazar y Quintano (actual oficina de Turismo) y un mangnífico palacio barroco que, al tiempo que hace las veces de ayuntamiento, está catalogado como monumento nacional y encuentra su principal particularidad en que su fachada principal, se encuentra ubicada en la segunda planta.

Ermita del Cristo de Labastida (Rioja Alavesa)

Ermita del Cristo

La ermita del Cristo de Labastida se encuentra en lo alto de un cerro, conocido como de La Mota, desde su construcción en el siglo XII por encargo del rey Sancho VI de Navarra, el Sabio. El templo, que fue concebido como una iglesia-fortaleza bajo la tutela de los reyes navarros y que mezcla los estilos románico y gótico propios de la Edad Media, se encuentra sobre un templo prerrománico anterior, que sirvió como núcleo del desarrollo medieval de villa.

Labastida continuó, al igual que el resto de Rioja Alavesa y la Sonsierra riojana, bajo dominio navarro hasta su conquista por parte del rey Alfonso VIII de Castilla en el siglo XIII.

Además, la subida al cerro de la Mota permite disfrutar del amplio mirador que acompaña al perímetro de la ermita, y desde el que se pueden contemplar unas insuperables vistas del paisaje del viñedo de Rioja Alta y Alavesa.

Bodegas de Rioja en Labastida

¿Dónde comer en Labastida?

Labastida cuenta con numerosos restaurantes y establecimientos donde comer antes o después de disfrutar del enoturismo en Rioja Alavesa. En su mayoría todos se encuentran a ambos lados de la avenida de la Diputación (Diputacion Etorbidea – N232a): restaurante Petralanda, hotel-asador Jatorrena, asador Alai, mesón Alai, o restaurante El Bodegón, son algunos de los espacios gastronómicos más destacados.

Hoteles y casas rurales en Labastida

Labastida presenta una amplia oferta en los relativo a alojamientos para turistas entre los que destacan hoteles, casas rurales o el alquiler de apartamentos. Puede reservar su alojamiento en: hotel Jatorrena; Casa Rural Osante; apartamentos Solar De Quintano, apartamentos Larrazuria Enea; apartamentos Labastida Centro; o la Casa del Olmo.

Lugares de interés y alrededores cerca de Labastida

Haro

San Vicente de la Sonsierra

Briones

Enoturismo en los pueblos de Rioja Alavesa

Los pueblos de Rioja Alavesa son uno de los mejores lugares en los que disfrutar del vino, las bodegas y la cultura de Rioja.

Laguardia

Villabuena de Álava

Samaniego

Oyón

Elciego